Crónicas de un expedicionario en la Patagonia

Vientos y emociones en Wulaia

DSC_0509Estábamos de vuelta a la Bahía Wulaia, en esta hermosa mañana de Marzo, después de haber caminado por el sendero que nos lleva al mirador. Todo iba bien, los pasajeros felices por la caminata y por el sol que se mostraba tímidamente por detrás de las montañas.

Dejo mis pasajeros, mayormente de habla portugués y española, en el Centro Informativo, mantenido por nosotros de Australis, y me deparo con una cena no muy común en este lugar especial de nuestra ruta de los “Fiordos de Tierra del Fuego”: muchos de los pasajeros sentados adentro de la casa, protegidos del fuerte viento que afuera se hacía presente, sin saber bien lo que estaba pasando. En unos pocos minutos me enteré de lo que pasaba: las condiciones climáticas no hacían posible en reembarco y solo podíamos esperar que el barco Stella Australis encontrase un lugar seguro para empezar el traslado de los pasajeros de vuelta.

Lo que muchos no sabían, entretanto, es que esa mañana sería una de las más emocionantes de nuestra temporada, yá que no es nada común encontrar tan malas condiciones en Wulaia. Tardamos no menos de 1 hora para comenzar a mover los pasajeros y alrededor de 2 horas más para que todos estuvieran de vuelta. Así mismo, algunos patrones de los botes zodiacs tuvieron que quedar en la playa, esperando mejorar las condiciones para finalmente tener todos a bordo. Las olas llegaban fácilmente a 5 metros y todo estaba demasiado delicado. Había gente sacando fotos, felices con la situación en que nos encontrábamos, pero también muchos se veían asustados, temiendo lo peor en estas condiciones. El viento estaba muy fuerte y los botes zodiac, increíblemente seguros en su navegación, parecían no aguantar el movimiento intenso de la marejada. Al final, con todo el equipo de expedición a bordo, nos abrazamos y la emoción para algunos de nosotros fue demasiado fuerte, traducido por un sincero lloro de alivio y tranquilidad. Pero todavía estábamos con algunos hombres de nuestra tripulación en el agua y eso significaba que todavía no estábamos completamente listos.

Esa mañana fue emocionante, no solo para mi, recién incorporado al equipo, pero también para algunos de los viejos, ya que una situación de viento y condiciones atmosféricas no se ven así todos los días. Mucho menos en Bahía Wulaia.

La parte triste de la crónica es que, lamentablemente, las condiciones no nos permitieron bajar hasta el Cabo de Hornos, nuestro próximo destino al zarpar de Wulaia. Seguramente faltó este último destino de nuestra ruta, pero los pasajeros entendieron que nos encontrábamos en una situación extrema y no podíamos seguir nuestra navegación hacia el sur.

Así terminamos la mañana, con mucha emoción y historia para contar. Seguramente, un día que me recordaré por mucho tiempo, dado el empeño y seguridad de nuestros hombres pero también las impresionantes imágenes de las olas que chocaban contra la popa de nuestro barco. Si querían emoción, definitivamente la tuvimos esta mañana en Bahía Wulaia.

Bahía Wulaia .:. 10/03/2015

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